EL MAESTRO Y LA MUJER DE CERÁMICA
EL MAESTRO Y LA MUJER DE CERÁMICA «Los derechos del enfermo están fuera de duda. De quien los cuida nadie nos habla» Andrés Neuman Las mujeres condenadas por sus crímenes eran cosidas por la mandíbula a la cabeza de hombres-mounstros, hombres gigantes que impedían la continuación de sus ataques klm,.- Mis manos dejaron de teclear en cuánto vi su rostro y el vaso de agua roto a sus pies. La había dejado sentada al lado izquierdo de mi escritorio mirando hacía la ventana, mientras yo ocupaba un poco de tiempo en la escritura. La vida con H estaba lejos de ser ese rescoldo de indiferencia, bastó la enfermedad para volvernos a notar prolongadamente. – ¿Quieres ir de regreso a la cama? Luego pensé que era estúpido preguntar, apenas y la había movido hace media hora. Ella tenía cierta atracción por lo incómodo y gozaba de cierto placer al importunarme. Pocas veces me detenía a verla porque no resistía su penetrante mirada sobre mi, así que siempre buscaba entre sus r...